El tiempo en realidad es muy egoísta. Pasa ante cualquier circunstancia. Ya estés feliz, o estés destrozado. El tiempo no se para a abrazarte si estás llorando en tu habitación. Es silencioso y cruel. Pasa rápido en los mejores momentos de tu vida y lento cuando menos lo necesitas. Aunque por otra parte... Debería estar enfadado. Todo el mundo gasta tiempo. Cada segundo, todas las personas lo vivimos. Pero, ¿acaso todo el mundo lo aprovecha? Hay días en los que te vas a dormir sin haber cumplido ninguno de tus propósitos, malgastando veinticuatro horas para nada.
El tiempo pasa, nos observa a todos, pero no tiene sentimientos. Vive en tercera persona viendo como crecemos, aprendemos y luchamos. Pero al final... ¿Qué mas da todo eso? Si cuando llegue el momento de tu muerte el tiempo, tu tiempo se acabará. Es entonces cuando tienes que plantearlo. ¿Has aprovechado el tiempo que se te ha dado?
Porque si no lo aprovechas, si te quedas sentado viendo como la vida pasa delante de tus ojos, como los demás aprovechan su tiempo y tú no, no lo has logrado.
Disfruta y exprime al máximo tu tiempo, si no quieres que este te pase factura.
Es un consejo de la mente de Mónica que últimamente está muy desorientada. Tampoco es mucho de fiar.

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