domingo, 26 de mayo de 2013

Capítulo 4.

El sonido de la puerta principal me hace despertar del todo. Escucho a mi hermana pequeña y a mis padres entrar. Rápidamente, miro a la ventana, y veo que está atardeciendo. Miro la hora.
–Mierda... -susurro para mis adentros.
Ni aunque fuera la chica más veloz del mundo llegaría a tiempo al club de lectura. ¿Qué hago ahora? Me levanto, frustrada, y miro twitter. Tengo una mención de Diana:
"¿Dónde estás? ¡Hoy tenías que exponer!"
Y después, otra mención más diez minutos más tarde:
"Han dicho que la harás el próximo día, pero que no faltes más en días como este, luego me cuentas por qué no has venido".
Justo hoy tenía que quedarme dormida, justo hoy. Me rasco los ojos y bajo a saludar a mi familia.
–¿Cómo que no estás en el club? -Me pregunta mi padre mientras se quita la chaqueta.
–Me he quedado dormida.
Y no me contestan, así que voy al baño a asearme un poco. Me lavo la cara para que no se note que acabo de pasar toda la tarde durmiendo, me moldeo un poco el pelo y me ajusto la ropa. Necesito salir a que me de el aire, cosas como las que me acaban de pasar me bloquean muchísimo aunque sean muy simples.
–Me voy a dar una vuelta, estoy aquí para cenar.
–Vale, ve con cuidado -me advierte mi madre.
Dicho todo esto, cierro la puerta y camino por la calle, pensando en algún lugar al que ir. Mientras me decido y no, me pongo los auriculares y busco alguna buena canción en mi lista de reproducción. Advice de Christina Grimmie irá genial.
Dejo atrás mi barrio y me adentro en las calles principales de la ciudad. Esperando un semáforo en rojo, alguien me toca el hombro, pero como llevo la música al máximo no me entero de si me han dicho algo o no. Rápidamente paro la canción, me quito los auriculares y me doy la vuelta. Marcos está detrás mía con una gran sonrisa en los labios.
–¿Dónde vas? ¿Tú no estabas en aquél club de lectura?
–Sí, pero hoy he faltado -le digo, mientras le doy un abrazo a modo de saludo.
–Qué malota. Por cierto, ¿dónde vas?
–Ni yo misma lo sé, necesitaba despejarme y he salido a dar una vuelta con música.
–Pues si no tienes ningún plan acompáñame, voy a un sitio que seguro que te encanta.
–¿Dónde?
Pero antes de que Marcos me pueda responder, el semáforo se pone en verde, y toda la multitud empieza a andar hacia delante, por lo que nosotros hacemos lo mismo si no queremos esperar al próximo muñequito que nos avisa de cuando podemos cruzar.
Marcos es un buen chico. Tiene un año más que yo, y si hay algo que nos une más que llevar juntos desde pequeños es la música. A él le encanta cantar y tocar instrumentos, tiene el sueño de ganarse la vida con ello. A mí también me encanta, aunque lo tengo como un simple hobbie. Es alto, risueño y un tanto bromista, pero es lo que le hace ser él. Su pelo rizado también lo caracteriza mucho.
Mientras andamos al sitio donde Marcos quiere llevarme, hablamos sobre lo que hemos hecho estos últimos días, ya que apenas hemos hablado. En un cuarto de hora más o menos, hemos llegado al destino. Es un local medio lleno, pero al ser viernes dentro de unas horas estará abarrotado.
–¿Por qué me has traído aquí? -le pregunto, extrañada.
–Adivínalo tú misma.
–¿Actúa algún grupo que te guste?
–¡Actúo yo esta noche!
–¿En serio? -doy saltitos de alegría mientras le doy otro abrazo. Que Marcos vaya a realizar su primera actuación fuera del instituto es genial-. Entonces ya tengo plan para esta noche, lo siento mucho. ¿A qué hora actúas?
–A las nueve y media empiezo y supongo que terminaré sobre las diez y media o las once.
–Perfecto, me da tiempo de volver a mi casa, ducharme, vestirme y venir a ver el gran artista que estás hecho.
–Muchas gracias por los halagos, fan número uno.

Un año atrás, a las once y media de la noche, después de haber sido la primera persona en ver la primera cover de Marcos en Youtube  http://www.youtube.com/watch?v=tJbG0LA4NBg.
Después de ver el vídeo quedo alucinada. ¡Este chico tiene talento! Corro a twitter y le felicito, y seguidamente le hablo por Whatsapp:
–Tu cover es alucinante.
–¿Tú crees? Bueno, me encanta Bruno Mars, ya lo sabes.
–Sí, pero esa canción te queda tan genial...
–Hago esto porque me gusta, nada más. Anímate tú a subir algún vídeo.
–¿Te imaginas? Me da demasiada vergüenza.
–Bueno, pues tú te lo pierdes.
–Me lo perderé, pero tu soy tu fan número uno, eso no lo olvides.

Y no lo olvidó un año después, con 2.000 seguidores en su cuenta de Youtube y a punto de dar su primer mini concierto.

–De nada, ya sabes cómo soy. Bueno, me voy a prepararme que si no, no me da tiempo. A lo mejor me traigo a Diana. Mucha mierda, eso decís los artistas, ¿no?
–Sí -Marcos ríe más fuerte de lo normal, y todo el local nos mira.
–Shh, reserva tu voz para esta noche, nos vemos.
–¡Adiós!

Si lo has leído, ayúdame a seguir adelante y pulsa este botón:

No hay comentarios:

Publicar un comentario