Creo que me estoy despertando. Sí, lo confirmo porque veo algo más que negro, veo una luz filtrarse por mis ojos. Hoy es sábado, y aunque no haya instituto tendré que estudiar para algunos exámenes finales que tengo. Debería levantarme ya, así que abro los ojos y me quedo a cuadros. Estupefacta. Sin respiración. Bloqueada.
¿DÓNDE ESTOY?
Miro a mi alrededor. Es una casita, y pocos segundos después me doy cuenta de que estoy encima de un árbol. Inmediatamente recuerdo. Mis sueños.
¿Sigo soñando o es que he venido aquí realmente? Lo más normal y lógico, es pensar que sigo soñando. Pero sé diferenciar muy bien entre un sueño y la vida real. Hago lo típico, lo que todo el mundo ha visto en las series y películas, y me pellizco el brazo. Duele. Eso parece una mala señal, porque se supone que es real. Me examino los bolsillos y no tengo nada. Ni móvil, ni llaves, nada. No llevo el pijama con el que me acosté. Esto es realmente extraño, en mayúsculas y subrayado. Me paro un momento a recapacitar, aunque parece que el corazón se me va a salir del pecho.
Llevo un tiempo soñando cosas extrañas, pero sólo eran sueños. Ahora estoy... ¿dentro? Según todo lo que había soñado anteriormente, yo estaba "atrapada" en este mundo, pero no sabía ni por qué ni para qué. ¿Estaré atrapada de verdad?
Mi mente es un caos. No consigo tener las ideas claras. De repente, Diana, mi nueva gata, se acerca y me acaricia con el hocico. Lo siento. Lo siento de verdad, siento como la gata me acaricia, siento el olor a bosque, y cuando bajo las escaleras siento la brisa. El sentimiento es la señal de que estamos vivos, y eso no puede significar otra cosa. Estoy viva, sí. Pero no en mi mundo.
Por extraño que parezca no me entran ganas de llorar, aunque estoy muy asustada. No sé que me deparará, pero he decido tomarme esto como una historia, un cuento. Conforme a los anteriores sueños, voy a seguir. ¿Algún día tendrá que terminar, no? Y cuando termine, supongo que volveré a mi hogar. Es el esquema que me he planteado en los minutos que me he tomado para reflexionar.
Lo primero es que Emily había desaparecido. Lo más seguro es que se la hayan llevado, porque no creo que haya conseguido escapar. Iré a consultar a Ed, ya que por lo que sé, es un buen amigo. Es una sensación extraña. Soy Gwendolyd, la chica de ciudad. Pero a la misma vez soy la de aquí, la de Aurum. La que se había acostumbrado a cazar animales e incluso creó su propia guarida. Siento como dos personalidades dentro de mí, y no consigo acostumbrarme.
Me da miedo que Diana se escape, así que no la saco de la casa. Si camino un par de minutos llegaré a un pequeño río que pasa, así que ahí podré lavarme la cara, manos y pies por lo menos. Llego y me aseo, a la vez que me quejo de lo fría que está el agua, aunque no estoy para quejarme en estos momentos. También tengo hambre, así que cuando llegue a la casa, me comeré la manzana que tenía guardada, antes de que se estropee.
Termino mi estancia en el río, y vuelvo junto a mi nueva gata antes de que intente escaparse. Una vez en la casita, busco la manzana en la mochila, y mientras le doy un mordisco bebo un poco de agua. Pienso también en lo sedienta y hambrienta que estará Diana, así que le doy agua en la tapa de un bote y cuando me termino la manzana, salgo a recolectar algunas frutas.
Lo mejor de esto, es que aunque nunca he cogido frutas de un bosque, mi yo de aquí sabe dónde encontrarlas. Si ando un poco me toparé con un campo en el que hay manzanos, naranjos y demás árboles. Como no puedo pelar las naranjas, supongo que cogeré manzanas. La tarea más complicada es conseguir que no me pillen. Si me ven robando comida, seguramente me matarán, o eso supongo. Así que me ando con mucha cautileza y me adentro en el pequeño campo. No hay nadie a la vista, aunque será mejor que me de prisa. Traigo la mochila preparada, abierta. Cogeré unas cinco manzanas y me largaré, no quiero más problemas.
El plan sale tal cual lo planeado, así que me marcho contenta pensando en lo contenta que se pondrá mi gata cuando le de algo de comer. Mientras tanto canto una canción, que no viene a cuento, pero se me ha venido a la cabeza y me entran ganas de cantarla.
You and I walk a fragile line,
I have know it all this time
but I never thought I'd live to see it break...
Haunted de Taylor Swift me gusta, y sobretodo en esta situación. Paseando por el bosque, donde no hace ni frío ni calor. Donde nadie te molesta con sus quejas o reclamaciones y donde sólo tienen la palabra los pajarillos y las hojas. Donde el ulular de los búhos te atrapa por la noche y la ausencia total de presencia humana se desvanece por completo. Se siente bien.
Mientras ando sigo pensando en todo esto. Es que sólo llevo una media hora "encerrada" de verdad aquí y me estoy acostumbrando. Como si la de los sueños fuera yo intercambiando los mundos. Sigo teniendo hambre así que cojo una de las manzanas y también me la como. Tendré que volver más por allí porque tienen unas frutas muy buenas, aunque siempre se corre un gran riesgo. Tengo que darme prisa, darle de comer a Diana e ir a ver a Ed. Necesito centrarme más y saber por qué y para qué estoy aquí. Para ello aligero el paso y llego a mi destino.
Otra vez me sorprendo. La gata no se ha movido, sólo que en vez de estar en la pequeña cama, está en la mesa. Es realmente buena y obediente para haberla sacado de la calle. Cojo una de las manzanas y la parto lo mejor que puedo con las manos, ya que no tengo ni cuchillo ni objetos punzantes. Aunque me lleno todas las manos, Diana se acerca enseguida y comienza a devorar el sabroso bocado. Está muy delgada, ojalá consiga recuperar su cuerpo original. Al terminar no se vuelve a tumbar y explora la pequeña casita, pero no tenemos tiempo. Me cuelgo la mochila y dejo la manta ahí, espero volver y pasar aquí más tiempo hasta solucionarlo todo, aunque si me ocurre algo por el camino me despido del lugar y con Diana a cuestas bajo las escaleras y me dirijo a casa de Ed. Es casi la hora de comer, espero encontrármelo en la carpintería y poder hablar con él. Recuerdo que tenía que pasar desapercibida así que me pongo el gorro y escondo a mi gata dentro de la chaqueta cuando llego a la ciudad. Todo el mundo sigue igual de raro que en el último sueño. ¿Pero qué habrá ocurrido? ¿Tendrá algo que ver conmigo? Sigo mi camino y por fin llego a la carpintería de Ed, donde está a punto de cerrar. El hombre no me saluda, simplemente deja su trabajo cuando me ve y me hace un gesto con el cual lo sigo hasta un pequeño almacén que tiene con madera, allí podremos hablar mejor y en privado. Suelto a Diana. Entonces, él empieza a hablar:
–¿Qué haces aquí, Gwen?
–Necesito que me ayudes, aunque tú creas que soy huérfana no lo soy. Vine a este mundo, sí, pero ahora creo que todo ha cambiado. La de antes no era yo, ¿sabes? Era mi yo en mis sueños. Ahora... Soy Gwendolyd de verdad, y me estoy asustando.
Él se queda sin palabras. Me mira con expresión de preocupación y sentimiento de culpa. ¿Sabría él algo? Enseguida, me lo confirma:
–Ya, ya lo sé -está muy frío, como si no le gustara hablar de este tema.
–Y... ¿Por qué? Estoy muy confusa y preocupada. ¿Podré volver a mi mundo real? Me gustaba este lugar, pero sólo en sueños.
–A ver. Yo no sé más que leyendas. Para responder a todas tus preguntas lo mejor es entregarte a las autoridades o...
–¿Entregarme? ¿No dijiste que me podrían matar?
–Más o menos. ¡Quieres escucharme! -De repente se da cuenta de que ha sonado demasiado borde, así que para compensarlo me da una palmada en el hombro y una sonrisa-. Conozco a alguien que podría ayudarte. Pero tendrás que viajar bastante.
–Me da igual lo que tenga que hacer, mientras pueda conseguir todas las respuestas. Además, Emily ha desaparecido.
–Tendrás que ir hasta Azelled, ¿recuerdas dónde es?
–Donde viven los duendes, hadas y elfos. Lo recuerdo.
–Bien. No es la ciudad que te pilla más lejos, pero a pie tardarás una semana, más o menos. No creo que puedas conseguirlo a pie.
Cuando Ed dijo que iba a tardar una semana en llegar a mi destino se me rompieron los esquemas. ¿De verdad iba a tardar tanto? ¿Qué iba a pasar con Emily mientras tanto? Además, no puedo almacenar comida para una semana y después volver. Es imposible.
–¿No hay alternativas? -pregunto, desesperada.
–Allí vive un hada que puede contarte todo lo que necesites saber sobre la leyenda. No, es la única persona que la conoce a la perfección aparte de las autoridades. La gente como yo sólo ha escuchado rumores que cambian constantemente, así que prefiero no contar nada y que te lo expliquen bien. -A continuación, Ed respira hondo y vuelva a hablar-. Voy a hacer un favor muy extra contigo, pero porque creo en ti de verdad y sé que lo necesitas, ¿de acuerdo?
–De acuerdo -no tengo ni idea sobre lo que va a hacer Ed, pero tengo buenos presentimientos.
–Voy a dejarte prestado mi caballo. Tampoco es el mejor del mundo. Está un poco sucio y es muy joven todavía, pero es lo suficiente como para que puedas llegar allí en unos tres días.
–Me sigue pareciendo mucho tiempo, pero me parece estupendo. Muchísimas gracias, Ed. Gracias por ayudarme, eres la única persona en la que puedo confiar, ahora que Emily no está. Volveré lo antes posible y te daré noticias de lo ocurrido.
–Eso espero. Y recuerda, intenta evitar los caminos principales. Si puedes, ataja todo lo que puedas. Vente al anochecer y parte hacia tu destino, te será más fácil salir de aquí de noche. Suerte.
Y con esas palabras se despide, mientras lo acompañamos de gestos con las manos, a modo de despedida. Me vuelvo a poner la capucha, cojo a Diana y la meto dentro de mí. En realidad no me lo creo, he pasado de hacer deberes y exámenes a estar viviendo una aventura completamente. Es mágico, pero a la vez intrépido.
Si lo has leído, ayúdame a seguir adelante y pulsa este botón: Twittear
No hay comentarios:
Publicar un comentario