De camino a casa vuelvo a ponerme los auriculares y decido qué canción escuchar. La verdad es que encontrarme con Marcos ha sido lo mejor que me ha podido pasar, ya que pensaba que, seguramente, me quedaría en casa viendo vídeos, leyendo y torturándome por haber faltado al club. Mientras We're Just Kids de Dave Days se reproduce en mi móvil, abro Whatsapp y le envío un mensaje a Diana:
–¡Hey! Tía, lo siento por lo de esta tarde. ¿Sabías que Marcos va a dar hoy su primera actuación? Vente conmigo y le apoyamos, seguro que lo necesita, le comerán los nervios -le escribo, seguido de una risa.
A los pocos minutos, Diana me responde:
–¿Sí? Bueno, ya sabes que no he intimidado mucho con él pero sé que es un buen tío. Ok, nos vemos esta noche pero... ¿Lugar y hora?
–Yo que tú me iría preparando ya, y yo te paso a recoger.
–Vale. Oye, ¿por qué no has venido hoy a la presentación?
–Me quedé dormida, lo siento -tecleo una carita triste al lado de la frase.
–¿En serio? Si es que... No tienes remedio.
–Tal vez no, pero tampoco es que me importe.
–Te dejo, que voy andando por la calle y es peligroso no mirar por donde andas.
–Ok, nos vemos.
–Hasta luego.
Camino por la calle, esquivando personas, cada una con sus propios pensamientos y problemas. ¿Qué soñarán estas personas? ¿Tendrán sueños tan extraños y mágicos como yo estoy teniendo últimamente? Normalmente, un sueño lo tienes una vez y ya está. A veces, ese mismo sueño se repite una y otra vez cada vez que duermes, debido a algún trastorno. Pero es tan raro lo que me está pasando... Es como si cada vez que me fuera a dormir viajara a otro mundo, y eso me gusta. Me gusta que aunque no sea real, poder sentir cómo se vive en un mundo totalmente diferente al que estoy acostumbrada. Con otras leyes y normas, otras personas y otras costumbres. Además recuerdo que tenía una amiga, creo recordar que se llamaba Emily. Era una chica con el pelo verde, con flequillo, con orejas de elfa pero más baja que los elfos que yo al menos había visto en videojuegos. Era como muy adorable. De repente, me entran ganas de llegar a casa y dormir para probar suerte, haber si volvía a soñar con aquél mundo.
Entre tanto pensar, no me doy cuenta de que estoy a un par de minutos de casa, así que aligero el paso y llego a mi puerta principal. Está encendida la luz del salón, por lo que veo a través de las viejas ventanas. Abro la puerta y subo las escaleras, a la vez que saludo a toda mi familia, que se encuentran viendo una película.
Mientras voy al cuarto de baño dispuesta a darme una ducha, sin saber por qué pienso en mi casa. Es bastante más vieja que las demás, quizás porque fue la primera en construirse del barrio. No la hizo ninguna empresa, según mis padres, a unos antepasados míos les tocó muchísimo dinero, y pudieron permitirse construir una casa a su propio gusto. De ahí los ladrillos desgastados en la fachada, a diferencia de las demás casas que algunas tenías ladrillos nuevos, y otras simplemente pintura. De ahí que mi casa tuviera ático y sótano y las demás no.
Termino de desnudarme y me meto en la ducha. El agua está fría todavía, así que espero a que esté a una temperatura razonable. ¿Qué hora será? Tengo que estar a las nueve y media en aquél garito, y pasarme por casa de Diana primero, ojalá esté preparada para cuando llegue.
Empiezo a ducharme. Primero me lavo el pelo y mientras me dejo una mascarilla, me froto con la esponja y al terminar elimino todo el jabón de mi cuerpo. Esta vez no podré quedarme bajo el agua un rato para relajarme así que me quedo cinco segundos y a continuación salgo. Me seco rápidamente, y con una toalla en la cabeza y otra en el cuerpo, corro de puntillas hasta mi habitación, donde cierro las cortinas y me dispongo a elegir la ropa que me pondré esta noche. Después de unos minutos pensando, elijo una camiseta negra y morada de tirantes, unos shorts vaqueros con medias negras y mis Converse moradas. Me gustan mis zapatos y mi camiseta porque no es un morado muy fuerte, más bien oscuro. Voy al baño e intento peinarme como puedo. Cuando termino corro a mi cuarto, uso desodorante y perfume, y como último toque me pongo mi chaqueta vaquera, porque seguramente pasaré frío. También cojo un collar que tenía por ahí abandonado.
Bajo las escaleras y le pido a mi madre algo de dinero para salir:
–Mamá, hoy no pensaba salir pero antes me encontré con Marcos, y me dijo que ¡hoy va a dar su primera actuación!
–¿De verdad? -mi madre parece más ilusionada que yo. Suelta el cigarrillo que se estaba fumando y viene a darme un abrazo.
–Sí, de verdad. Por eso, que si me puedes dar algo de dinero para estar allí en el local mientras le veo.
–¡Claro! ¿Me grabas algo con el móvil y me lo traes? Me gustaría verlo, mañana llamaré a su madre, que hace tiempo que no hablamos.
–Vale -río mientras miro la hora en mi móvil. Son casi las nueve, debería darme prisa si quiero llegar a tiempo-. Mamá, tengo prisa.
–Vale, vale. -Saca su cartera y busca un billete de diez euros-. Toma, pero no te acostumbres, eh.
–No -le doy otro abrazo-, hasta luego.
–Adiós, cariño.
Y mientras le doy otro abrazo a mi padre y a mi hermana, vuelvo a despedirme de todos y salgo por la puerta en busca de Diana. Sigo esperando que esté lista porque si no, no llegaremos a tiempo.
Si lo has leído, ayúdame a seguir adelante y dale a este botón: Twittear
No hay comentarios:
Publicar un comentario